La fotogrametría en la impresión 3D hace posible la fabricación de objetos a partir de imágenes o vídeos. 

Esto es posible gracias a los datos recogidos sobre una imagen que permite la fotogrametría. Creando así modelos 3D a partir de dicha información, los cuales pueden ser fabricados con una impresora 3D.

Es un proceso sencillo que no necesita de herramientas profesionales especializadas, como pueden ser cámaras u ordenadores potentes y caros. Si no que basta con un ordenador con la potencia suficiente y un teléfono móvil. El mayor requisito es el hardware, el cual sí debe ser potente. Esto es porque los programas de fotogrametría necesitan un ordenador con la capacidad necesaria para procesar imágenes y vídeo. Además también deben de poder realizar modelos digitalizados en 3D.

Para conseguir un correcto resultado, se debe llevar a cabo de forma adecuada todos los puntos de dicho proceso.

¿En qué consiste la fotogrametría en la impresión 3D?

Al crear modelos 3D de objetos reales a partir de fotografías, la fotogrametría es un método que se puede coordinar muy bien con la impresión 3D. Para conseguirlo, se deben seguir una serie de pasos:

  • Realizar numerosas fotografías del objeto, desde distintos ángulos y perspectivas. También sirven grabaciones. Es imprescindible que la iluminación no cambie y se mantenga constante. 
  • Usar un software concreto con el cual convertir dichas imágenes en un modelo 3D. El cual puede tener un alto nivel de escaneo, ya que es capaz de medir características, como el tamaño, a través de las sombras del objeto y su situación en el espacio, entre otros. Este software genera puntos clave y deduce la distancia entre estos mediante la separación que muestran las fotos. Creando un cuerpo formado por puntos característicos.
  • Dicho cuerpo es convertido en una malla, también conocida como mesh. Esta malla puede ser editada o corregida para un mejor resultado de la impresión 3D.