De versión en versión, sin perder el hilo
Cada iteración deja rastro. La versión final no se mezcla con los borradores, y los flujos disparan lo que toca cuando una pieza pasa al siguiente paso.
De la recepción a la publicación
El material entra, se monta en el Studio sobre lo ya indexado, se comenta encima de la pieza, pasa por el circuito de aprobación que ese cliente pidió y sale publicado. Las cinco etapas en la misma superficie, para que ningún tramo dependa de que alguien se acuerde de avisar al siguiente.

El flujo es del cliente, no del equipo
Unos clientes aprueban en cascada, primero copy, luego diseño, luego legal. Otros van en paralelo. Otros con SLA estricto, otros «cuando puedan». Configuras el flujo de cada cliente una vez y se aplica a cada pieza, así tu equipo deja de recordar caprichos.

Aprobaciones que mueven el resto del proyecto
Cuando una pieza se aprueba o se rechaza, dispara lo que toque: enviar email, programar publicación, mover el activo a producción, notificar al equipo (ver cómo se planifica). La aprobación es el evento; el resto se mueve solo.

Trazabilidad y reglas sin código
Quién aprobó qué, cuándo, sobre qué versión y con qué comentario, todo enlazado a la pieza y no a un Slack lateral (ver el lienzo de revisión). Encima, las reglas que quieras: escalar al manager si pasan 48h sin respuesta, generar el reporting mensual, avisar al equipo de cuentas. Todo configurable desde la interfaz.

Configura las aprobaciones de cada cliente
Solicita acceso y montamos tus flujos de aprobación con tu equipo.