Calculadora del coste de tus suscripciones creativas
El número mensual engaña; el anual decide
Doce euros al mes no le parecen caros a nadie. Ese es exactamente el motivo de que el precio se anuncie así. Pero un estudio de dos personas con diseño, edición, transcripción y stock está en el entorno de los mil euros al año antes de almacenar un solo archivo, y esa cifra ya no se aprueba sin pensarla.
La segunda trampa son los puestos. Casi todas estas herramientas cobran por usuario, así que el gasto no crece cuando produces más: crece cuando entra gente al equipo. Un freelance que trabaja contigo tres semanas puede costar un mes entero de licencia.
Qué parte de esto se puede dejar de pagar
La distinción útil no es entre herramientas caras y baratas, sino entre las que hacen cálculo y las que guardan cosas.
- • Editar vídeo: es cálculo. Lo hace tu procesador. La marca de agua de los planes gratuitos es una decisión comercial, no un límite técnico.
- • Diseñar piezas: es cálculo. Lo que cuesta dinero en Canva no es el editor, es el catálogo de plantillas y de stock.
- • Transcribir: es cálculo. Whisper corre en local y el audio no sale de tu máquina.
- • Guardar y compartir: no es cálculo. Ocupa disco y consume ancho de banda todos los meses. Aquí siempre habrá una factura, sea de quien sea.
- • Banco de imágenes: tampoco. Es una licencia sobre material de otro, y si lo necesitas, se paga.
Antes de cancelar nada
Comprueba que puedes sacar tu trabajo. En herramientas cerradas, los documentos antiguos se quedan dentro y lo que te llevas es un PNG, que es una fotografía del diseño y no el diseño. Exporta primero en un formato que se pueda volver a abrir y confirma que abre de verdad. Cancelar es fácil; recuperar tres años de piezas, no.