PNG vs JPG para imagen
PNG vs JPG explicado en serio: como comprime cada uno, cuando uno destruye la imagen, y la decisión real entre fotografía, gráfico y transparencia en 2026.
El equipo detrás de Polimake. Exploramos la intersección entre tecnología, creatividad y automatización.
La pregunta "PNG o JPG" parece de manual, pero en la práctica sigue costando dinero todas las semanas. Una marca sube su catálogo en PNG y la página tarda nueve segundos en cargar. Otra exporta su logotipo en JPG y a partir de cierto fondo aparece un halo gris alrededor de las letras. Un tercero convierte capturas de pantalla con texto a JPG y el resultado se ve como si lo hubieran fotografiado a través de un cristal sucio.
No son problemas estéticos. Son decisiones técnicas mal tomadas porque nadie explicó qué resuelve cada formato.
JPG (más correctamente JPEG, Joint Photographic Experts Group) y PNG (Portable Network Graphics) no son alternativas equivalentes. Son dos respuestas distintas a dos problemas distintos. Esta guía explica cuál resuelve qué, por qué, y cuándo conviene saltarse los dos para usar algo más moderno.
Dos formatos, dos problemas distintos
JPEG nació en 1986 como un esfuerzo conjunto de la ISO y la entonces CCITT (hoy ITU-T) para crear un estándar internacional de compresión de imágenes fotográficas. La especificación se publicó como ISO/IEC 10918 en 1992. Su objetivo era práctico: las cámaras digitales y la web emergente necesitaban transmitir fotografías sin saturar líneas telefónicas que rara vez pasaban de 28.8 kbps. Para fotografías —imágenes con miles de tonos sutiles donde el ojo humano perdona pequeñas pérdidas— el formato funcionó tan bien que treinta años después sigue siendo el estándar de facto.
PNG es más joven y nació por motivos legales. En 1994, Unisys anunció que iba a empezar a cobrar regalías por el algoritmo LZW que usaba GIF, el formato dominante para gráficos en la web. La comunidad técnica reaccionó: en pocos meses, un grupo liderado por Thomas Boutell diseñó un formato libre de patentes, sin pérdida, con soporte de transparencia real (canal alpha de 8 bits) y compatible con palette de hasta 16.7 millones de colores. La especificación PNG 1.0 se publicó en octubre de 1996 y el W3C la elevó a recomendación oficial en 2003.
Esa diferencia de origen explica casi todo. JPEG fue diseñado para fotografías y es lossy (pierde información). PNG fue diseñado para gráficos y es lossless (no pierde nada). Mezclar los usos —fotografía en PNG, logos en JPG— produce los desastres descritos al inicio.
Cómo comprime cada uno (y por qué importa)
Entender la mecánica de compresión es lo que separa a quien elige formato por intuición de quien lo elige bien.
JPEG y la transformada del coseno
JPEG usa la DCT (Discrete Cosine Transform) sobre bloques de 8×8 píxeles. Traduce cada bloque a una representación en frecuencias —desde tonos grandes y suaves hasta detalles finos y contrastes— y luego descarta las frecuencias altas que el ojo humano percibe peor. Eso reduce el peso enormemente, pero introduce los artefactos clásicos: bloques visibles en zonas planas, halos alrededor de bordes nítidos, "ruido" en transiciones de color.
En una fotografía de un atardecer, el ojo no nota la pérdida. En un texto negro sobre fondo blanco, esos artefactos aparecen como manchas grises alrededor de cada letra. Por eso el JPG destruye capturas de pantalla y favorece fotografías.
La calidad JPG se controla con un parámetro de 0 a 100 (en la mayoría de editores). La diferencia entre 80 y 100 suele ser invisible al ojo y duplica el peso. Entre 60 y 80 se notan artefactos en zonas planas. Por debajo de 60, la imagen empieza a verse lavada. Como referencia operativa: 75-85 es el rango razonable para fotografías web; 90+ solo cuando la imagen va a editarse después.
PNG y la compresión sin pérdida
PNG usa DEFLATE, el mismo algoritmo de zlib y de los archivos .zip. Es lossless: la imagen reconstruida es bit por bit idéntica a la original. Eso significa que un PNG sobrevive a múltiples ediciones sin degradarse, mientras que un JPG pierde calidad cada vez que se vuelve a guardar.
PNG tiene tres variantes prácticas:
- PNG-8: paleta indexada de hasta 256 colores. Pesa muy poco. Sirve para iconos planos, gráficos simples, ilustraciones con paletas limitadas.
- PNG-24: 16.7 millones de colores, sin canal alpha. Caso poco común en práctica.
- PNG-32: PNG-24 más canal alpha de 8 bits (256 niveles de transparencia). Es el PNG que usa la mayoría de la gente cuando habla de "PNG con fondo transparente."
La transparencia es la ventaja decisiva de PNG. GIF también tiene transparencia, pero binaria (un píxel es transparente o no lo es). PNG permite transparencia gradual, que es lo que hace posible los bordes suaves de un logotipo sobre cualquier fondo.
La decisión real, por caso de uso
El árbol de decisión no es "PNG o JPG" sino una secuencia más larga.
Fotografía sin transparencia
JPG, casi siempre. Una foto de producto, un retrato, un paisaje, una imagen editorial: JPG con calidad 80-85 da un peso razonable y una calidad indistinguible del original a tamaño normal de pantalla.
Si la fotografía va a vivir en un archivo maestro que se reeditará varias veces, el original conviene guardarlo en TIFF o PSD y exportar a JPG solo al final. Cada exportación JPG sucesiva añade artefactos.
Logotipo, icono, gráfico vectorial rasterizado
PNG-32 si necesita transparencia, PNG-8 si no. Un logo en JPG va a desarrollar halos visibles contra cualquier fondo distinto al que tenía durante la exportación. Es uno de los errores más comunes y más dañinos para la percepción de marca.
Mejor aún: si tienes el archivo vectorial original (SVG, AI), usar SVG en web. Pesa menos que cualquier PNG y escala sin pérdida a cualquier resolución. PNG es el plan B cuando el destino no acepta SVG.
Captura de pantalla con texto
PNG. Sin discusión. La DCT del JPEG destroza bordes nítidos de tipografía. Una captura que en PNG ocupa 80 KB y se ve perfecta, en JPG puede ocupar 50 KB y verse como una mala fotocopia.
Imagen con transparencia (sobre fondo no plano)
PNG-32. JPG no soporta transparencia en absoluto: cualquier exportación a JPG rellena el área transparente con un color sólido (normalmente blanco), lo que hace el archivo inutilizable para superposiciones.
Ilustración digital con grandes áreas planas
PNG-8 si la paleta es limitada (estilo flat, ilustración corporativa). PNG-24 si hay degradados sutiles. JPG solo si la ilustración es muy fotorrealista.
Animación
Ni uno ni otro. GIF, APNG o vídeo. PNG no tiene animación nativa (APNG es una extensión soportada por la mayoría de navegadores modernos pero no universalmente). JPEG tampoco. Para movimiento corto, lo razonable hoy es exportar a vídeo MP4 o WebM y mostrarlo en bucle.
El peso real, con números
Una fotografía de 1920×1080 píxeles, sin postprocesado:
- TIFF sin comprimir: ~6 MB
- PNG-24: 2-4 MB (depende de la complejidad)
- JPG calidad 95: 600-900 KB
- JPG calidad 85: 250-400 KB
- JPG calidad 75: 150-250 KB
- WebP calidad 85: 150-250 KB (similar a JPG 85, mejor calidad visual)
- AVIF calidad 85: 80-150 KB (la mitad de JPG 85, calidad superior)
Un logotipo de 800×800 con transparencia:
- PNG-32: 30-80 KB
- WebP lossless: 20-50 KB
- SVG (si existe el vector): 5-15 KB
Estos números son aproximados pero ilustran el orden de magnitud. La diferencia entre exportar bien y exportar mal puede ser un factor 5×, y se acumula a lo largo de un sitio entero.
Lo que cambió desde 2010: WebP, AVIF, JPEG XL
Tratar el debate como "PNG vs JPG" es una conversación de 1998. En 2026 hay tres formatos más nuevos que conviene entender porque cambian qué es razonable usar.
WebP lo lanzó Google en 2010. Soporta tanto compresión con pérdida (sustituto de JPG) como sin pérdida (sustituto de PNG), incluye transparencia y suele pesar entre 25% y 35% menos que su equivalente JPG/PNG con calidad visual similar. La compatibilidad de navegadores es prácticamente universal desde 2020. Para web, WebP debería ser la opción por defecto, con JPG/PNG como respaldo solo cuando un canal específico no lo acepte.
AVIF (AV1 Image File Format), de la Alliance for Open Media, salió en 2019. Comprime aún mejor que WebP —típicamente 50% menos que JPG con la misma calidad percibida— y soporta HDR y profundidad de color de hasta 12 bits. Compatibilidad: Chrome desde 2020, Firefox desde 2021, Safari desde 2022 (versión 16). Hoy es razonable como formato principal con WebP de respaldo.
JPEG XL se estandarizó en 2021 como un sucesor de JPEG con compresión muy superior y conversión sin pérdida desde JPEG existente. La compatibilidad de navegadores es desigual: Safari lo soporta desde 2023, Chrome lo retiró en 2023 (por ahora). Es interesante para flujos profesionales pero todavía no es la elección segura para web pública.
La regla práctica para 2026: si el contexto permite formatos modernos, usa AVIF o WebP. Reserva JPG y PNG para destinos que aún no los aceptan (ciertos correos electrónicos, plataformas legacy, exportaciones para imprenta).
Cómo se comportan las plataformas reales
Subir una imagen no termina cuando la subes. Las plataformas reprocesan.
Instagram acepta JPG y PNG, pero internamente recomprime todo a JPG con su propia configuración. Subir un PNG de 5 MB no garantiza calidad superior; en muchos casos termina viéndose peor que un JPG bien preparado a 1080×1350 porque la recompresión interna es más agresiva sobre fuentes grandes.
Facebook aplica una recompresión similar. Una práctica que ayuda: subir el JPG ya optimizado al tamaño exacto que la plataforma usa, en lugar de dejar que la recompresión decida.
LinkedIn y X son más permisivos pero también recomprimen. PNG con texto sobre fondo plano sí mantiene legibilidad; JPG con el mismo contenido suele degradarse.
YouTube convierte miniaturas a JPG independientemente del formato de subida. Conviene subir JPG calidad alta directamente.
WhatsApp comprime fotografías de manera notable cuando se envían como "foto." Para preservar calidad, hay que enviar como "documento" —pero entonces no se puede ver inline en la conversación.
Imprenta y diseño profesional: los flujos de impresión profesional rara vez usan ni JPG ni PNG. Trabajan en TIFF, PSD o PDF/X, con perfiles de color CMYK y resoluciones de 300 DPI. JPG y PNG son formatos web; en imprenta son últimas opciones, no primeras.
Errores que cuestan dinero
Logo en JPG sobre fondos variables. El halo gris-blanco aparece en cuanto el fondo no es exactamente el que tenía la imagen al exportarse. En cuestión semanas, el equipo de marketing tiene veinte versiones del logo con halos de distintos tonos circulando. Solución: exportar siempre el logo en PNG-32 con fondo transparente, y mejor aún en SVG si el destino lo acepta.
Catálogo entero en PNG. Una tienda con 800 productos exporta cada foto en PNG porque "se ve mejor." Cada imagen pesa 2-3 MB. La página de categoría tarda once segundos en cargar y Google la baja en posicionamiento. La solución no era PNG: era JPG calidad 80 con compresión adicional o WebP calidad 85.
Capturas de pantalla en JPG. El soporte de la herramienta envía manuales con capturas en JPG. Los textos pequeños se ven borrosos, los usuarios no entienden las instrucciones, el ticket promedio se alarga. Solución: PNG para todo lo que tenga texto.
Reexportar JPG sobre JPG. Cada vez que se abre un JPG, se edita y se vuelve a guardar, se acumulan artefactos. Después de cinco o seis ediciones, la imagen es visiblemente peor. Solución: archivos maestros en formato sin pérdida (PSD, TIFF) y JPG solo como exportación final.
No comprimir. Un JPG calidad 100 puede pesar tres veces más que el mismo JPG calidad 85, sin diferencia visible. Herramientas como TinyPNG, Squoosh (de Google), ImageOptim o pipelines automáticos en Cloudinary, ImageKit o Cloudflare Images suelen reducir 30-60% del peso sin pérdida perceptible.
Confundir tamaño de archivo con dimensiones. Un PNG de 4000×4000 mostrado en un contenedor de 400×400 obliga al navegador a descargar y rescalar 100 veces más datos de los necesarios. Servir tamaños distintos según el dispositivo (srcset, picture) reduce peso de manera dramática sin perder calidad.
La pregunta que va detrás
Cuando un equipo se pelea con PNG vs JPG, lo que normalmente falla está antes: no hay un sistema de exportación. Cada persona exporta a su criterio, los archivos viven en carpetas distintas, las versiones se mezclan, y cuando hay que actualizar la imagen de un producto se duplica el trabajo cinco veces.
Operaciones creativas son los flujos que ordenan ese caos: cómo se entrega un activo, en qué formatos se exporta, dónde vive la versión definitiva, quién aprueba cambios. En Polimake esto se reparte así: Studio define los criterios de exportación —qué formato para cada destino, qué tamaños, qué nomenclatura—; Media ejecuta esa exportación y la deja disponible en su versión final; Studio coordina las solicitudes de nuevas piezas para que no se pierdan en mensajes sueltos.
Cuando las decisiones de formato son sistémicas y no individuales, los problemas descritos en la sección anterior dejan de ocurrir. El logo siempre está en PNG-32 y SVG, las fotos siempre en JPG calidad 82 a varios tamaños, las capturas en PNG, todo con un nombre y una ruta predecible.
Esta lógica conecta con cómo se mide el rendimiento web, cómo se trabaja la optimización para buscadores —donde el peso de imagen afecta directamente Core Web Vitals— y cómo se gestiona la coherencia visual de marca a través de cientos de piezas.
Una checklist rápida
Antes de exportar, tres preguntas:
- ¿Es fotografía o gráfico? Fotografía → JPG/WebP/AVIF. Gráfico → PNG/SVG.
- ¿Necesita transparencia? Sí → PNG-32, WebP, AVIF, o SVG. No → cualquiera de los anteriores.
- ¿Para qué destino? Web moderno → AVIF/WebP con respaldo. Email → JPG/PNG seguros. Imprenta → ni uno ni otro, ir a PDF/TIFF/PSD.
Y antes de subir:
- ¿El tamaño en píxeles es el correcto para el destino, o estás sirviendo 4000×4000 donde solo se ven 400×400?
- ¿Pasaste el archivo por un compresor como Squoosh, TinyPNG o ImageOptim?
- ¿El nombre del archivo es descriptivo (
logo-polimake-rgb-transparent.png) y no genérico (Untitled-1.png)?
Para cerrar
PNG y JPG no son competidores. Son herramientas que resuelven problemas distintos —fotografía con peso bajo, gráfico con bordes limpios y transparencia— y la decisión es casi siempre evidente cuando se identifica el problema correcto. La conversación moderna ya no es "uno u otro" sino cuándo conviene saltar a WebP o AVIF, qué formatos acepta cada destino, y cómo asegurar que cada activo se exporta de forma coherente.
Lo que distingue una marca cuidada de una desordenada no son los formatos en sí. Es el sistema que decide qué formato, en qué tamaño, con qué nombre, para qué uso —y se asegura de que esa decisión se aplica en cada pieza, no quince veces a criterio de quien tenga el archivo abierto en ese momento.
Referencias rápidas
- Fotografía web → JPG calidad 80-85, idealmente WebP/AVIF.
- Logo → SVG si es posible, PNG-32 si no.
- Captura con texto → PNG, nunca JPG.
- Imagen con transparencia → PNG-32, WebP, AVIF.
- Imprenta → ni JPG ni PNG; PDF/X, TIFF, PSD.
- Tamaño → exporta al tamaño real de uso, no a 4000 píxeles "por si acaso."
- Compresión → siempre, mediante Squoosh, TinyPNG o pipeline automático.